El pinar canario

Los pinares de Inagua, Ojeda y Pajonales constituyen una de las masas forestales más importantes de la isla, pudiéndose considerar como el más representativo de los pinares secos de Gran Canaria, por su alto grado de conservación y por su riqueza florística. Esto unido al hecho de albergar varias cabeceras de barrancos importantes (Mulato, Mogán, etc.), le confiere un papel fundamental en la recarga hídrica subterránea y la conservación del suelo. La fauna y la flora del lugar incluye varios endemismos amenazados presentes en las categorías prioritarias de la Directiva Hábitat y la Directiva Aves, algunos de los cuales tienen aquí sus mejores poblaciones.

La ubicación geográfica de esta formación vegetal corresponde a un macizo montañoso localizado al oeste de la isla de Gran Canaria, el cual constituye una unidad geográfica formada por una cordillera que se extiende desde el Morro de los Almaicenes al este, hasta la Montaña de Inagua al oeste. Esta zona está constituida por materiales geológicos del antiguo edificio en escudo que ocupó esta parte de la isla por lo que posee gran interés científico, geológico y geomorfológico además de conformar un paisaje de gran espectacularidad.

La temperatura media anual esta en torno a los 16º C con una gran amplitud tanto estacional como diaria, las máximas pluviométricas se dan en otoño e invierno, estando el total anual sobre los 300-400 mm.

La comunidad vegetal dominante en el Espacio es un pinar abierto de Pinus canariensis. La composición este pinar varía en función del gradiente altitudinal y de su exposición según la orientación de las laderas. Las áreas más bajas soportan elevadas temperaturas y escasa pluviometría, lo que condiciona el desarrollo de un sotobosque pobre donde la especie predominante es la tabaiba amarga (Euphorbia regis-jubae), acompañada del tajinaste (Echium onosmifolium), el verode (Kleinia neriifolia), la hierba de risco (Lavandula minutolii), etc.

Por encima de los 1000 m. disminuyen las temperaturas y aumenta la pluviometría, lo que favorece un mejor desarrollo del pinar. El estrato arbustivo de la zona oeste tiene como especie característica la jara o jaguarzo (Cistus monspeliensis), sustituida por el jarón (Cistus horrens) en las cotas superiores; y el que cubre la zona este, área más favorecida por la influencia de la humedad de los vientos alisios, donde proliferan otras especies como el codeso (Adenocarpus foliosus), diversos tomillos (Micromeria sp.), la magarza (Argyranthemun adauctum canariense), la retama amarilla (Teline microphila), el poleo de monte (Bystropogon origanifolius), etc.

Entre las áreas de mayor interés florístico se encuentran los Andenes de Inagua, caracterizada por el gran porte de los ejemplares de pino que crecen en estos riscos y por la exclusividad de algunas especies que aquí se encuentran, como  Helianthemun inaguae.